En la vida todo pasa... Los retos, las experiencias, lo que nos hace daño, lo que nos permite fluir, los problemas, las soluciones, los encuentros, las oportunidades, el tiempo, los besos, los te quiero, los momentos que nos quitan el aliento, y al final del día creo que todo vale la pena. Cada lágrima, cada suceso, cada tropiezo, cada adversidad, cada intensidad que regalamos, todo esto nos va construyendo, todo pasa por y para algo, porque para eso la vida es un riesgo, y solo nosotros decidimos si lo afrontamos o no. Nosotros debimos estar juntos. Permanecer juntos. Yo debí buscarte menos, provocarte más. Tu debiste quedarte. Debimos quedarnos juntos, viajar por el mundo en mi cama, deshacer las almohadas, soñar, volar, quedarnos. Debí verte mas los dientes, hacerte reír, tomarte de la mano y nunca dejarte ir. Debí no haberte querido tanto, no hacerte sentir necesario así tal vez te hubieras quedado. Debí conocerte más antes de enamorarme, debí enamorarte más antes de quererte tanto. En cierto modo no te he olvidado. Soy feliz en los brazos de otras personas. Pero sigo sin entender por que cada vez que escucho tu nombre mil preguntas me vienen a la mente, cientos de recuerdos rondan mi cabeza. Por qué después de tanto me permito el lujo de pensar en ti de vez en cuando. Quizás fuiste muy importante en su tiempo, quizás demasiado. Tal vez nos volvamos a conocer en el momento adecuado, mientras tanto, seguirás siendo más que un mero recuerdo, alguien que pisó mi vida para dejar huella. Espero que estés feliz y que recuerdes mi cara al escuchar mi nombre.
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